Deficits que no son... aunque parezcan
Con frecuencia se trata de sobredimensionar el déficit comercial de los Estados Unidos. Lo que parece ser una práctica común es contar todas las importaciones de productos y compararlas con las exportaciones, para sacar el saldo positivo o negativo en la balanza comercial.
Sin embargo, no todas las importaciones necesariamente generan un déficit real para la economía. Por ejemplo, las importaciones de carros procedentes desde la zona Nafta ( Canadá y México), tienen un valor anual que supera los 107 mil millones de dólares. Los mismos son fabricados y son propiedad de las compañías estadounidenses, que los colocan directamente en el mercado local, en donde obtienen importantes ganancias.
Al final de cuentas, buena parte de esos US$107 mil millones se quedan para la economía local y son parte del patrimonio de la industria local. Son divisas que no son ni mexicanas ni canadienses.
Igual sucede con buena parte de los productos que se maquilan o se ensamblan en la cuenca del Caribe, de lo cual los países que la forman toman un reducido provecho. Como en el caso de los textiles y confecciones, sus importaciones – que se estiman anualmente en unos US$8.000 mil millones-, se registran como parte del déficit, no obstante ser propiedad de empresarios estadounidenses, que posteriormente le sacan extraordinario provecho en el mercado local.
Cosa parecida sucede con las importaciones que vienen de China, que son de exclusiva propiedad de empresas de Estados Unidos, con plantas en el país asiático. Solo la cadena Wal Mart importa anualmente alrededor de 30 mil millones de dólares desde allí.
En total, Estados Unidos importa desde China más de 320 mil millones de dólares, de los cuales una buena parte son divisas que no se quedan en China y que por el contrario pertenecen a las compañías estadounidenses. El propio gobierno chino ha manifestado su desacuerdo frente al abultado déficit que le adjudican. Solamente las importaciones de electrodomésticos valen alrededor de 100 mil millones, pero muchos de ellos son marcas norteamericanas.
Así las cosas, el formidable déficit comercial de Estados Unidos, no es como lo pintan. Las estadísticas no deberían limitarse a registrar el llamado país de origen, de donde procede la mercancía sino su propiedad, que en un mercado global termina siendo de una empresa global y no necesariamente del país exportador.
Un pantalón, ensamblado en Centroamérica con telas, botones y cremalleras estadounidenses, vale allí 2 dólares en promedio su confección, pero se vende en el mercado local (Estados Unidos), por un valor 10 o 15 veces mayor. El valor de pantalón importado no refleja su verdadero precio, por lo cual cualquier estadística esta seriamente distorsionada. Las exportaciones de maquila mexicanas, representan un 70 por ciento de su valor total, que supera los US$230 mil millones. Son en realidad estas divisas de México o dólares de las compañías estadounidenses?
El déficit, sin embargo, se vuelve arma de negociación comercial. El país supuestamente perjudicado por la balanza desfavorable, exigirá que el país del “superavit” le otorgue algunas formas de compensación para revertir su saldo rojo. Un déficit simplemente puede ser un asunto contable y esconder una ganancia de una empresa multinacional. No propiamente el déficit comercial de una nación. Cuanto de sus 700 mil millones de dolares de saldo negativo de la balanza, son en realidad deficit? Valdria la pena hacer las cuentas.
El Editor



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