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Petróleo: sacarlo es mas barato de lo que se hace creer

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El gobierno de E.U quiere subir las regalias en el Golfo de Mexico. Las compañias prefieren seguir exentas.

Extraer y poner un barril en la boca de un pozo, en un campo petrolero, puede costar desde 5 hasta 20 dólares. Mas barato en yacimientos superficiales, con fácil geología; mas caro, cuando se saca debajo del mar.

Cuando la empresa que lo extrae es del estado, caso Petrobrás, PEMEX o PDVSA, impuestos y ganancias, directa o indirectamente van al presupuesto nacional. Su beneficio lo percibe la sociedad entera.

Cuando la empresa que lo extrae y lo comercializa, es privada o extranjera, paga unos impuestos generalmente bajos, ligados a los costos, y se queda con toda las utilidades que le brinda el negocio internacional. Hoy, un barril que se extrae en Nigeria o en Colombia, que vale 20 dólares, (promedio alto, pues el costo en México en el 2007 fue de 12 dólares el barril y en el Golfo Persico es aun mas barato) se vende o se revende por un valor 5 o 6 veces mayor.

Si le suman los costos de transporte por oleoducto y el transporte marítimo, el barril puede quedar costando 25 dólares, en números redondos. La utilidad sigue siendo extraordinaria. Si la empresa que lo extrae, y transporta, además lo auto compra, lo refina y lo vuelve gasolina u otro derivado petroquímico, por ejemplo un fertilizante, obtiene por supuesto una ganancia adicional.

En aras del mismo ejemplo, el barril de crudo que ya valía a precio FOB, 25 dólares, y que se coloco en le mercado internacional a 120 dólares, se le da un valor agregado que lo pone en 130 o 140 dólares, o mas, según sea el producto refinado.

Si es claro el ejemplo, debería pensarse que los impuestos o ingresos para el Estado, cuando el petróleo lo explotan empresas privadas, deberían incrementarse proporcionalmente, acorde con el precio final de venta de la mercancía. Si la mercancía es un carro de lujo, el impuesto debe ser de lujo.

Por eso es lógico que algunos países empiecen a hacer el debate, de cómo participar en mejor forma en las extraordinarias ganancias que deja el negocio del petróleo. Pero cual es una ganancia razonable para una compañía no estatal, privada, que hace la venta final de un producto? El 50 por ciento, el ciento por ciento, el quinientos por ciento? En el sector bancario después de cierto porcentaje se califica como usura.

Las petroleras dicen que las farmacéuticas ganan mucho mas que ellas. Cualquiera podría ser una tasa impositiva sensata si se tratara de valorar una obra de arte, una joya o un automóvil de lujo. Pero se trata en este caso de un producto básico que afecta a todas las economías del mundo, y peor aun, a todos los consumidores del mundo.

El propio Estados Unidos, casa de las 7 empresas petroleras más grandes del mundo, vive paradójicamente el mismo debate. Las compañías que explotan en la actualidad los yacimientos localizados en las aguas del golfo de México, desean que el gobierno les mantenga el negocio libre del pago de regalías. La excepción la obtuvieron hace algunos años sosteniendo que era muy costoso explorar y explotar debajo del mar. ( Petrobrás saca mas del 70 por ciento de yacimientos submarinos y no se ha quebrado; por el contrario, es el motor de las finanzas publicas y de la inversión social en Brasil. )

El gobierno estadounidenses tímidamente busca ajustar la regalía a un 16 por ciento ( no se dice si sobre el precio de extracción – 20 dólares del barril del ejemplo- o sobre los precios internacionales vigentes.

Ya algunas compañías se han apresurado a poner demandas para impedir que el gobierno levante la exención. Entre tanto, el ejecutivo no sabe como abaratar los precios de los combustibles para que los consumidores y especialmente la industria automotriz no se quiebren.

Si Estados Unidos tuviera por lo menos una empresa petrolera estatal fuerte, no estaría en tan grave problema para a través de ella verificar los costos de explotación de un negocio y, su rentabilidad: y poder establecer un sistema impositivo objetivo sobre un producto esencial, más que vital, para su propia economía.

Bienaventurados entonces los pueblos que pueden disfrutar masivamente las bonanzas que les brindan sus riquezas naturales. Pobres y desventurados, aquellos que no las manejan o las tienen que comprar a precios internacionales de usura.

 

El Editor

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